«Loable trabajo en el Merendero Mónica Bifarelo” que lleva adelante desde hace muchos años Marta Acosta junto a un grupo de personas que son incansables colaboradoras de este emprendimiento que comenzó en el domicilio de Marta y ahora está en avenida 16 casi esquina 13 y pronto se trasladará a pocos metros, donde hace muchos años funcionaba la Panadería Carlachiani, espacio que están remodelando y construyendo nuevos sectores para el mismo.
Esta es una labor solidaria y fundamental de Marta y sus voluntarias que brindan apoyo alimentario y social a niños y familias vulnerables, ofreciendo la merienda y una vez a la semana una vianda, además de contención y un espacio de cuidado que alivia la carga económica y emocional, siendo un pilar comunitario vital en contextos difíciles.
En diálogo con Radio Las Parejas Marta nos dejó algunos conceptos para compartir.
“Trabajar en el merendero nos llena el alma, junto Elba, Armando y una cantidad de personas que se dedican a ayudarme, por el solo hecho de colaborar. El día miércoles tenemos la vianda de comidas con 81 porciones y después todos los días hay 22 chicos que vienen a tomar la leche a las 5 de la tarde, de lunes a viernes, chicos del jardín y hasta sexto grado y algunos que van a la técnica a la mañana y a la tarde vienen a merendar y los que van a la tarde se llevan la merienda a casa”.
“La gente está siempre disponible a donar carne, fideos, y esa vianda se entrega de 8 a 9 de la noche; vienen de la misma familia de los chiquitos que están a la tarde e incluso algunos en situación de calle. La gente que viene no es avivada, es gente que lo necesita, más allá que los padres trabajen o tengan una moto, un teléfono, tienen que pagar alquiler y no les alcanza para todo, no se llega; la gente dona todo, así que yo le doy a todos los que necesiten. La idea cuando nos mudemos será también ayudarlos en las tareas que acá nos está faltando, no tenemos mucho lugar acá porque la gente trae ropa y hacemos ferias para la ropa de grandes, porque la de los chicos las regalamos”.
“Esto es a corazón y pulmón, los que trabajamos acá no tenemos sueldo; no es política, a mí se me encendió hacer esto y acá está la compañera (Eva) que siguió esta locura mía y pronto como vamos a tener las nuevas instalaciones también tendremos la personería jurídica, yo nunca pensé que la gente se sienta bien con esto y colabore tan amablemente; los chicos que vienen son los de turno mañana porque los de la tarde se llevan las facturas y la leche a su casa. Nosotros no agarramos dinero, le pedimos a la gente que vaya y compre lo que necesitamos, solo manejamos el dinero de las ferias de ropa”.
“La situación no está bien, así que no podemos dejar de hacer esto, ellos lo necesitan y hay un staff muy lindo que colabora continuamente; los chicos que se mantienen en la merienda son en total 67 pero en las viandas son 81, es bastante, ¡hay que poner 21 paquetes de fideos mostacholes!. Catena, de acá enfrente, nos donan la garrafa de gas; la gente está siempre presente y realmente no tenemos la dimensión de lo que se está haciendo; los chicos de Arco Iris y Analía están siempre con todo, con las facturas, La Antonia, La Baguette, Mordisco, Guardatti; creemos que en febrero ya vamos a estar en el nuevo lugar”.







