El reconocido actor se encontraba internado desde el 5 de marzo en el Sanatorio Otamendi. Profundo dolor en la comunidad artística.
La salud de Pinti terminó a resquebrajarse a partir de las restricciones por el covid-19 que se impusieron allá por el mes de marzo de 2020. Además de la falta de trabajo, Enrique tampoco pudo seguir con su rutina semanal de reunirse con su grupo de amigos en el restaurante Edelweiss, donde tenía una mesa reservada para él. Al principio, pudo sortear el drama del encierro con uno de sus pasatiempos favoritos, que con el tiempo lo transformó en pasión: ver películas. Pero el paso del tiempo, sumado a su condición de paciente de riesgo, fueron haciendo mella en su cuerpo y su alma.
Sin su rutina laboral y con su agenda social vedada por el coronavirus, Enrique habría comenzado a caer en un estado de tristeza, que algunos llegaron a catalogar como depresión. Y, aunque realizó algunos shows vía streaming junto al periodista Marcelo Polino como para poder mantener sus ingresos en medio de la cuarentena estricta del comienzo de la pandemia, la situación lo habría afectado tanto psíquica como físicamente. Sin embargo, hasta sus últimas apariciones públicas, siguió mostrando su lucidez y su mirada aguda de la sociedad y la política.
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